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Nuevas piezas para entender el puzzle de las enfermedades genéticasSubmitted by rau on 26 April 2010
Traducido por: alumnos Máster de Traducción (Universidad de Zaragoza)
Las enfermedades genéticas se deben a alteraciones en el ADN de una persona. Pueden ser tan simples como una mutación de un nucleótido en un único gen o tan complejas como la deleción y reorganización de secciones de los cromosomas o de cromosomas enteros.
Efectivamente, todos somos portadores, sin ni siquiera darnos cuenta, de entre cinco y diez de estos genes con mutaciones recesivas. Solo las mutaciones dominantes se manifiestan como enfermedad cuando una única copia del gen está dañada. Sin embargo, las mutaciones recesivas pueden llegar a dar problemas si se da el caso de que tanto el padre como la madre portan una copia mutante del mismo gen: existe el riesgo de que se puedan heredar ambas. Esto puede dar lugar a enfermedades como la fibrosis quística o la anemia de las células falciformes. Parte del trabajo de Sabine consiste en investigar y diagnosticar esta clase de enfermedades en sus pacientes: “Una situación habitual es aquella en la que los padres me traen a su hijo diciendo «Ha crecido poco para su edad. El hijo de nuestro vecino, que es de la misma edad, está mucho más alto y ya gatea. El mío, nada»”. Hay varios instrumentos y pruebas disponibles, pero cuando se trata de realizar un diagnóstico, señala: “En primer lugar, en el centro estamos nosotros, los médicos, y nuestro trabajo es observar, escuchar, examinar y evaluar”. Tras un examen clínico exhaustivo y respaldada por un historial familiar detallado, Sabine ya se encuentra en condiciones de estimar la causa subyacente al trastorno de un paciente. El siguiente paso es descubrir qué clase de mutación ha originado la enfermedad. El primer análisis cromosómico fue realizado por el genetista y pediatra francés Jérôme Lejeune, quien en 1959 determinó que los niños con síndrome de Down tenían una copia adicional del cromosoma 21. Incluso hoy existen muchas preguntas que se pueden contestar de forma más precisa con esta técnica que con una prueba genética: las células extraídas de un paciente se cultivan en el laboratorio, después se fijan, se preparan y se tiñen para poder estudiar sus cromosomas bajo el microscopio.
La hemocromatosis, enfermedad en la que Martina es especialista, no solo es la enfermedad hereditaria más común en el mundo occidental, sino que en el 85-90% de los casos en Europa central está causada por una mutación específica del gen HFE (ver cuadro a continuación). Si se piensa que algún paciente la padece o está preocupado por sus antecedentes familiares, se puede realizar una prueba genética para buscar mutaciones HFE. Se aísla el ADN del paciente, generalmente mediante una muestra de sangre, se secuencian los nucleótidos del gen HFE donde suelen darse las mutaciones puntuales y se comparan con las secuencias de individuos sanos. La hemocromatosis es la enfermedad hereditaria más común en Occidente. Es una afección caracterizada por la absorción y acumulación en el hígado, corazón, páncreas y otros tejidos de grandes cantidades de hierro procedente de los alimentos. Además de una pigmentación bronceada en la piel, esta enfermedad también puede llegar a provocar insuficiencia hepática o cardiaca, o diabetes, porque los seres humanos, como la mayoría de los animales, no disponemos de mecanismos para eliminar el exceso de hierro.
La síntesis de nuevos glóbulos rojos nos ayuda a deshacernos del hierro sobrante. Al principio se pensaba que esta enfermedad afectaba solo a los hombres y se manifestaba únicamente a partir de los cuarenta o cincuenta años. Sin embargo, ahora sabemos que afecta por igual a las mujeres, aunque la pérdida de sangre debida a la menstruación y al embarazo ayuda de forma natural a aliviar los síntomas. En Europa central la hemocromatosis está causada en el 85-90% de los casos por una mutación específica en el gen HFE, situado en el cromosoma 6. Se cree que se originó espontáneamente hacia el año 500 a. C. en un individuo de una tribu celta que vivía en el valle del Danubio, desde donde se propagó a toda Europa, y con la emigración, a América y Australia. En Australia, de hecho, se puede rastrear el origen de la enfermedad hasta un único inmigrante, portador inicial de la mutación. Una de cada ocho personas en el mundo occidental es portadora de esta mutación, pero al ser recesiva, solo una de cada 250 desarrollará síntomas de hemocromatosis.
Para garantizar que no se absorba un exceso de hierro, el hígado regula la cantidad disponible mediante la producción de una hormona llamada hepcidina (cuanto más hierro, más hepcidina). En el intestino, la hepcidina destruye las proteínas transportadoras del hierro para que no absorban más de lo necesario. Las mutaciones en una serie de genes de diferentes cromosomas pueden ser la causa de una discapacidad mental o física no específica en niños. Aquí, las técnicas de teñido de cromosomas no tienen una resolución lo suficientemente alta como para identificar el gen defectuoso; sin embargo, llevaría mucho trabajo secuenciar uno por uno todos los genes potencialmente afectados. En estos casos, los genetistas como Sabine están empezando a utilizar una nueva tecnología: los biochips de ADN (para una explicación detallada de los biochips de ADN y sugerencias sobre cómo abordarlos en el aula, ver Koutsos et al., 2009). Los biochips de ADN aceleran enormemente el proceso de las pruebas genéticas; el análisis paralelo de decenas o cientos de miles de regiones del genoma permite realizar pruebas simultáneas para muchos trastornos. En el futuro, los científicos piensan que será posible desarrollar un biochip que pueda detectar la presencia de cualquier enfermedad genética y su predisposición mediante una única prueba rápida y sencilla. Ningún padre querría que su hijo naciera con una enfermedad genética. Hasta hace poco el screening prenatal era la única opción disponible para determinar si un niño nacería con algún trastorno grave. Sin embargo, la llegada de la fertilización in vitro ha hecho posible examinar el mapa genético de un embrión antes de ser implantado en el útero, a través de una técnica denominada diagnóstico genético preimplantacional.
Cuanto más se aprenda sobre la base genética de las distintas enfermedades y sus características, y cuanto más sofisticados se hagan nuestros métodos de detección, más rasgos podremos seleccionar. Es evidente que ningún padre quiere que su hijo sufra una enfermedad grave, pero ¿qué pasa con afecciones menores como la hemocromatosis, la sordera congénita o incluso la miopía? ¿Quién puede decidir que un niño con alguno de estos trastornos no va a tener una vida tan plena como una persona sana? Básicamente, el problema plantea la cuestión de definir qué se considera normal. ¿Dónde se traza la línea que separa las afecciones o rasgos genéticamente determinados que son aceptables y los que no lo son? Además, ¿debería permitirse que los padres elijan el sexo, la altura, el aspecto físico o la inteligencia de sus hijos?
Es en este punto cuando el trabajo de los asesores genéticos como Sabine Hentze se hace esencial: “Además de mi trabajo de laboratorio, dedico la mayor parte del tiempo a asesorar a los pacientes, es decir, a comunicarme con ellos: ¿Qué significan los resultados de esta prueba? ¿Qué significan para mí, para nuestro hijo, para nuestra familia, para nuestro futuro?” La labor de estos asesores en genética nos ha hecho darnos cuenta de que uno de los aspectos más importantes del análisis genético es que la gente tiene también derecho a no saber. Referencias Koutsos A, Manaia A, Willingale-Theune J (2009) Fishing for genes: DNA microarrays in the classroom. Science in School 12: 44-49. www.scienceinschool.org/2009/issue12/microarray Peralta L, Oliveira C (2009) Radioactivity in the classroom. Science in School 12: 57-61. www.scienceinschool.org/2009/issue12/radioactivity Strieth L et al. (2008) Conoce la Máquina del Gen: estimulando discusiones bioéticas en el colégio. Science in School 9: 34-38. www.scienceinschool.org/2008/issue9/genemachine/spanish Referencias en la web w1 – Para más información sobre la organización SET-routes, que promociona el papel de las mujeres en la ciencia, véase www.set-routes.org w2 – Las Insight Lectures de la organización SET-routes son unas conferencias científicas interactivas con fines educativos. Presentadas por científicas de talla excepcional, las conferencias nos introducen en el apasionante mundo de la ciencia, de la ingeniería y de la tecnología (por sus siglas en inglés, SET), y abarcan campos tan diversos como la ciencia espacial, el cambio climático, el asesoramiento genético, la hemocromatosis y el biochip, la malaria, las células madre y la regeneración, la arqueología del universo y la cosmología. Véase: www.set-routes.org/lectures Recursos Se pueden descargar tarjetas para realizar actividades de debate (Democs) sobre los diagnósticos de preimplantación y las pruebas genéticas “a gusto del consumidor”, en esta dirección web: www.neweconomics.org/gen/democs.aspx Para un artículo de Science in School sobre las Democs, ver:
El sitio web The Genes are Us ofrece vídeos cortos y actividades de clase sobre las enfermedades genéticas, véase: www.genesareus.org Para una introducción a la mayoría de las enfermedades genéticas más comunes, véase el apartado Genetic Disorders Library (http://learn.genetics.utah.edu/content/disorders/whataregd) de la web Learn.Genetics (http://learn.genetics.utah.edu), del Centro de Aprendizaje de la Ciencia Genética de la Universidad de Utah, EE.UU (esta web tiene una sección en español). Para aprender más sobre los radicales de oxígeno en el organismo y cómo contrarrestar su efecto, véase: Farusi G (2009) Buscando alimentos antioxidantes. Science in School 13: 39-43. www.scienceinschool.org/2009/issue13/antioxidants/spanish Si este artículo ha despertado su curiosidad, puede encontrar más información y artículos de opinión sobre los últimos avances en pruebas genéticas y genómica personal en el blog científico de Daniel MacArthur, Genetic Future: http://scienceblogs.com/geneticfuture Si este artículo le ha parecido interesante y útil, quizás quiera echar un vistazo a los demás artículos relacionados con la medicina publicados en Science in School. Ver: www.scienceinschool.org/medicine Lucy Patterson se doctoró por la Universidad de Nottingham, Reino Unido, en 2005, y desde entonces ha estado trabajando como investigadora posdoctoral, primero en Oxford, Reino Unido, y después en Friburgo y Colonia, Alemania. Durante este tiempo ha estado intentando resolver algunas incógnitas de la biología evolutiva, que es el estudio de cómo los organismos crecen y se desarrollan de un huevo fertilizado a un adulto maduro, mediante el uso de embriones de pez cebra. Muestra un gran interés y entusiasmo por la ciencia y actualmente está desarrollando una incipiente carrera como divulgadora científica. Reseña Las enfermedades y síndromes hereditarios son fundamentales para las clases de genética. El tema es relevante para todos los estudiantes y fomentará la participación de sus familias en la “investigación genealógica”. Se abrirán incluso más debates en la clase si los estudiantes están dispuestos a hablar de casos de enfermedades raras o anomalías cromosómicas en su familia. La hemocromatosis es una cuestión que no debería evitarse, puesto que se puede controlar desde el punto de vista médico en cuanto se diagnostica. También es un buen ejemplo de ventaja evolutiva que puede conducir a un callejón sin salida cuando cambia el entorno, lo cual seguramente suscitará muchos debates interesantes. Además, este artículo describe las principales técnicas empleadas actualmente para el análisis de defectos hereditarios, incluso una técnica puntera: los biochips de ADN. Entre los posibles temas de discusión se incluyen: la ética genética en general, la fertilización in vitro, la preimplantación genética, la planificación familiar en caso de enfermedades conocidas y la cuestión de cuándo comienza la vida. Todos estos temas están relacionados con la ética y la religión. Aquí tiene algunas sugerencias sobre tareas que puede mandar a los alumnos, a partir de este artículo:
Friedlinde Krotscheck, Austria
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