Un sano horror: los beneficios de los parásitos Understand article

Traducido por José L. Cebollada. Matt Kaplan investiga esos seres horrorosos que habitan en nuestro cuerpo, ¿deberíamos empezar a cambiar la idea que tenemos de ellos?

La cabeza de la tenia está
equipada con dos anillos de
ganchos y cuatro ventosas
para adherirse al intestino
del huésped

Imagen cortesía del Instituto de
Parasitología, Universidad de
Berna, Suiza

La definición de una persona sana ha permanecido sin cambios durante más de 100 años. En general, los diccionarios definen la buena salud como una situación sin enfermedades o dolencias, pero investigaciones en la última década están poniendo en cuestión esta definición ya que algunos estudios sugieren que organismos patógenos pueden jugar un papel clave en el mantenimiento de la salud de muchos animales.

Uno de los ejemplos más asombros incluye al género de la tenia, el Anthobothrium y el Paraorigmatobothrium. Como muchos otros gusanos, absorbe los nutrientes de los alimentos ya digeridos al instalarse en el intestino del huésped.

Sin embargo, en lugar de instalarse en los intestinos de perros, gatos o humanos, estos gusanos viven en los intestinos de tiburones, apoderándose de nutrientes al absorberlos antes de que puedan hacerlo los tiburones. Mientras que unos pocos gusanos sólo obligan al animal infectado a comer más a menudo, una infección masiva puede provocar una enfermedad grave al huésped.

Un estudio de un equipo dirigido por Masoumeh Malek, de la Universidad de Teherán en Irán encontró que estos gusanos parásitos podrían prestar un servicio valioso a sus huéspedes.

Un tiburón
Imagen cortesía de qldian /
iStockphoto

Después de diseccionar 16 tiburones cariblancos (Carcharhinus dussumieri) encontrados en el Golfo Pérsico y retirar las tenias de sus intestinos, compararon las concentraciones de diferentes compuestos en el interior de los tejidos de los tiburones y de los gusanos. Descubrieron que los gusanos tenían una concentración sorprendentemente elevada de metales tóxicos como cadmio o plomo, entre 278 y 455 veces más que los tiburones.

Estos gusanos, además de robarles nutrientes de los intestinos de los tiburones, probablemente estén prestando un valioso servicio a los tiburones al funcionar como filtros que protegen a estos predadores del envenenamiento con metales pesados (Malek et al., 2007).

Hallazgos como estos hacen repensar la definición de parásito. Se supone que los parásitos toman lo que necesitan, dañan al huésped y no dan nada a cambio. Por el contrario, los organismos llamados mutualistas proporcionan un beneficio al huésped y ellos también se aprovechan; los llamados comensales benefician al huésped sin obtener nada a cambio. Es difícil saber el papel que desempeñan los gusanos con los tiburones, pues se consideraban parásitos, pero ahora no está tan claro. Esta confusión no sólo sucede con los parásitos de los tiburones; muchos parásitos que suelen infectar a humanos están planteando dudas sobre su papel.

¿Podemos utilizar parásitos
para controlar la agresión del
sistema inmunitario?

Imagen cortesía de Eraxion /
iStockphoto

El problema comenzó en los 70, cuando una alergia crónica sufrida e investigada por John Turton, entonces en el Medical Research Council del Reino Unido, decidió infectarse a sí mismo con Necator americanus, un gusano parásito que reside en el intestino humano. Esta acción parece poco sensata pero él sospechaba que al tener parásitos su sistema inmunitario cambiaría y reduciría sus reacciones alérgicas. El autoensayo funcionó e informó a Lancet, una prestigiosa revista médica, que sus reacciones alérgicas disminuyeron en los dos años en los que tenía hospedados parásitos en su intestino (Turton, 1976).

La idea que inspiró el autoensayo fue que las alergias, el eccema y el asma son sobrerreacciones del sistema inmunitario. En circunstancias normales, el sistema inmunitario busca organismos perjudiciales y los destruye. Sin embargo, en pacientes con alergia, eccema o asma, el sistema inmunitario no sólo ataca a los organismos prejudiciales, también a otros que no son una amenaza real.

El estornudo puede ser una
consecuencia de la
sobrerreacción del sistema
inmunitario

Imagen cortesía de BigPappa /
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Los gusanos, que han pasado millones de años atacados por el sistema inmunitario de sus huéspedes, han desarrollado mecanismos de defensa que les ayudan a resistir. Uno de los mecanismos más efectivos es la liberación de sustancias que disminuyen la respuesta del sistema inmunitario del huésped porque detectan menos invasores en su cuerpo y así tienen menos probabilidades de ser eliminados.

Relajar el sistema inmunitario puede parecer algo malo. En cierta medida lo es, sobre todo si los parásitos se aprovechan de esto. Los investigadores de la Universidad de Nottingham, Reino Unido, sugieren que, después de millones de años de evolución, el sistema inmunitario humano está tan acostumbrado a ser atacado por parásitos que si no están presentes a veces funciona mal y se torna demasiado agresivo.

Aunque el trabajo de Turton confirmó su hipótesis, el experimento sólo tenía dato: él mismo. La buena ciencia necesita estudios con muchos ensayos y repetir los experimentos para confirmar los resultados. David Pritchard y sus colaboradores en la Facultad de Farmaciaw1 de la Universidad de Nottingham, Reino Unido, están buscando precisamente esto.

El equipo de Pritchard ha comparado durante años la prevalencia del asma y las alergias en países pobres, donde es frecuente la presencia de parásitos es habitual con los países desarrollados, donde apenas existen. Han confirmado los resultados de otros grupos de trabajo, que encontraron que no suele haber alergias en regiones en las que sus habitantes tienen gusanos parásitos. Esto podría sugerir que los parásitos previenen a la población del asma y las alergias, pero hay tantas diferencias entre las condiciones de vida de los países ricos y pobres que, aunque esto influya, no se puede afirmar con rotundidad.

Asma
Imagen cortesía de CT757fan /
iStockphoto

La única manera de saber con certeza si los parásitos influyen en el funcionamiento óptimo del sistema inmunitario es infectar a un gran número de pacientes de asma, eccema o alergias con gusanos parásitos, controlar sus condiciones de vida y comprobar si las alergias y el asma disminuyen con el paso del tiempo en comparación con un grupo de control, un grupo de pacientes no infectados con gusanos.

Este experimento está en marcha con enfermos de asma en Nottingham. Según la respuesta del los pacientes ante el tratamiento se podría continuar el trabajo con gusanos.

Si las investigaciones prueban que los parásitos ayudan en el tratamiento de las alergias queda una cuestión, saber si los pacientes estarán dispuestos a seguir los pasos de Turton y tragarse un puñado de larvas de gusanos como medicina. Por suerte, no será necesario: en la Universidad de Strathclyde en Glasgow, Reino Unido, un grupo de investigadores dirigidos por Willam Harnett están probando una proteína sintetizada por el gusano parásito (Acanthocheilonema viteae) que ataca a roedores. La investigación apunta a que incluso en ausencia del gusano, las proteínas aisladas reducen la inflamación alérgicaw2.

Queda mucho trabajo por delante para comprender el mecanismo de funcionamiento de esta proteína, pero abre un gran campo, el uso de las proteínas de los parásitos en condiciones controladas para tratar alergias, asma y eccema. ¿Encontrarán los enfermos esta otra solución más apetecible?

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Author(s)

Matt Kaplan es periodista científico en Londres, Reino Unido y Los Ángeles, Californa, EE.UU. que informa desde paleontología y parásitos hasta virología y viticultura. Cuando su mesa de trabajo lo deja libre está participando en arriesgadas expediciones por los confines del mundo. Ver su webw3.
Matt renuncia a sus honorarios habituales cuando publica artículos en Science in School.


Review

Este artículo es una introducción excelente a cómo los diferentes tipos de interacción entre organismos puede utilizarse de muchas maneras.

En el artículo se analizan diferentes tipos de parásitos. ¿Dónde podemos encontrar parásitos en nuestra vida cotidiana? Por ejemplo, los estudiantes podrían pensar en endoparásitos como los gusanos en gatos perros y peces de acuario o en ectoparásitos como garrapatas, piojos y sanguijuelas. ¿En qué órganos se instalan y qué problemas causan a sus huéspedes? Quizás los estudiantes podrían estudiar el uso de las sanguijuelas a través de la historia. También el ciclo de vida de un parásito en concreto y pensar cómo su anatomía se ha ido adaptando a sus condiciones de vida.

El artículo profundiza en la interacción entre parásitos y sistema inmunitario y podría utilizarse para iniciar la discusión sobre el sistema inmunitario, sus constituyentes y su regulación. También se puede analizar los casos en los que el propio sistema inmunitario es el que causa enfermedades. ¿Cuánto saben los estudiantes sobre asma y alergias? ¿Alguno es alérgico? ¿Cuáles son las causas y los tratamientos de enfermedades crónicas? ¿Cómo comportarse en caso de episodios agudos de alergia?

El autor presenta la idea de utilizar parásitos o sustancias que segregan éstos para tratar alergias. ¿Cuánto saben los alumnos sobre la medicina? Quizás se podría discutir sobre los antibióticos y la resistencia bacteriana y si creen que los parásitos podrían ser utilizados en un futuro como una medicina alternativa o suplementaria. También se podría estudiar cómo se desarrollan y ensayan los nuevos tratamientos (ver Garner & Thomas, 2010).

Los ensayos de medicinas, ¿tendrían que hacerse solo con voluntarios o es un deber cívico participar en los ensayos? ¿Quién tendría que pagar la investigación y quién se beneficia? ¿Es aceptable que las medicinas se patenten? ¿Se pueden patentar cosas como las secuencias de genes o los organismos modificados genéticamente?


Morten Schunck, Dinamarca




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