La sal de la tierra Inspire article

Traducido por Rafael Martínez-Oña. Prudence Mutowo realmente se identifica con el organismo que estudia. Después de todo, tienen muchas cosas en común. Ella ha hablado con Vienna Leigh sobre la investigación de una nueva especie de archaeal, Haloferax volcanii, descubierta recientemente,…

Victoria Falls, Zimbabwe
Imagen cortesía de iStockphoto

“Naturalmente esperaba tener un choque cultural cuando fuese al Reino Unido”, dice la estudiante de doctorado de la Universidad de Nottingham que pudo venir a estudiar para obtener su nivel de licenciatura gracias a una beca del prestigioso British Chaveningw1 para estudiantes extranjeros. “Esperaba que la gente, la comida, la moneda, el lenguaje y el clima fuesen totalmente diferentes. No me defraudó, ¡especialmente el tiempo!”

Si bien, a diferencia de Prudence, el organismo que ella estudia pone en duda la definición de medios ambientes que llamamos habitables – y por más que detesten el clima, inclusive los visitantes de países tropicales no pueden describir el Reino Unido como un lugar inhabitable. “Haloferax volcaniise desarrolla en entornos muy salinos como los del Mar Muerto”, explica Prudence. “En tales concentraciones, el ADN y las proteínas no son capaces de establecer interacciones cruciales para los procesos vitales celulares. Se sabe que la mayor parte de los organismos sometidos a esas altas concentraciones salinas mueren en esas condiciones. También es conocido que la Haloferax volcanii tiene un sistema interno complejo, pero también existe como células individuales simples que son fáciles de estudiar. ¡Tengo que aprender más!”

Prudence creció en Mutare, la cuarta ciudad más grande de Zimbabwe, y gracias a ese entorno es de donde le viene su interés por la ciencia. “Zimbabwe tiene una diversidad de animales y vida animal, de tal manera que por doquier su presencia origina preguntas acerca del origen de la vida y cuestiones sobre la diversidad de las especies”, comenta Prudence. “La escuela me dio algunas de las respuestas que iba buscando, a través de la lección de ciencia medioambiental que teníamos cada semana”.

Prudence Mutowo
Imagen cortesía de Prudence Mutowo

Después de obtener su graduación en bioquímica en la Universidad de Zimbabwe y trabajar cinco años en investigación y desarrollo en temas farmacéuticos, el British Council le otorgó a Prudence la beca Chevening para estudiar un postgrado de biotecnología aplicada en la Universidad de Nottinghamw2 en septiembre de 2003. Parte de su motivación al solicitar este curso era la oportunidad de emprender un trabajo industrial con una compañía farmacéutica del Reino unido y compararlo con su experiencia en Zimbabwe. Durante este interesante período, Prudence siguió un curso sobre organismos halofílicos (ver información) (amantes de la sal – ver recuadro) impartido por su actual supervisor, Dr David Scottw3. El Grupo del Profesor Scott trabaja en una variedad de problemas biofísicos y biológicos centrados en cómo estos organismos tratan y procesan la información biológica. Los proyectos en curso estudian cuestiones olfatorias, trascripción del archeal, estructura y formación agregada en preparados farmacéuticos y desarrollos de metodologías para tratar soluciones no ideales altamente concentradas. Fascinada, Prudence ha encontrado el tema perfecto de investigación para su tesis doctoral.

Sin embargo, el hecho de tener una invitación para estancia y continuar su investigación no era suficiente; Prudence tenía que financiar su estancia de alguna manera. “El hecho de ser una candidata de fuera de la Unión Europea me impedía ser elegible para solicitar muchas de las becas existentes y tenía que hacer frente al problema de conseguir 11.000 £ (aproximadamente 16.000 €) al año para continuar”, dice Prudence. “Teniendo en cuenta lo absorta que he estado en esta investigación, ¡no la iba a decir adiós fácilmente! Solicité cualquier posible ayuda que encontré, y fui afortunada de recibir una beca de formación de un año de duración de la oficina internacional de la Universidad de Nottingham. Esta beca solo cubría los gastos de investigación, por tanto tuve que trabajar adicionalmente, en tiempos extras, como tutor residente y en prácticas de laboratorio en los cursos de maestría y de licenciatura para pagar mis facturas.

Después de dos años, Prudence es bastante feliz de continuar su investigación con una beca de L’Oreal-UNESCO Women in Science initiativew4. Este premio premia los proyectos de investigación interesantes y potencialmente útiles llevados a cabo por jóvenes mujeres de cualquiera de los cinco continentes. “La víspera de mi cumpleaños, cuando me informaron que yo era la destinataria de la beca, fue para mi el momento más memorable hasta la fecha”, cuenta Prudence. “La solicitud tuvo que ser enviada a través de la comisión de la UNESCO en mi país, así después de múltiples llamadas telefónicas internacionales, periodos prolongados de mantenerse a la espera mientras era localizada la persona relevante, y las máquinas de fax enviando hasta la última página, mi solicitud fue remitida. Pero con todo un continente compitiendo, no tenía muchas esperanzas en esta beca.

“Si no hubiese recibido esta beca, me habría resultado imposible continuar el trabajo. Ahora, Haloferax volcanii y yo nos hemos vuelto a unir otro año más, al menos hasta que oficialmente complete mi doctorado.”

A pesar de las dificultades, sin embargo, Prudence nunca dudó que había tomado la decisión correcta. “Investigar en Nottingham ha sido maravilloso para mi. La universidad dispone del mejor equipamiento bioquímico y analítico existente, como por ejemplo las potentes ultracentrifugadoras analíticas que permiten el estudio de moléculas en solución. Esto es ideal para observar las interacciones que necesitan ser mantenidas en un ambiente no muy diferente del mar de Galilea”, nos dice.

“Trabajo junto con compañeros de más de 20 nacionalidades diferentes, y el potencial para intercambiar ideas – cultural, científica y socialmente – es extraordinario. Los contactos entre institutos de investigación en el Reino Unido y Europa me ha permitido ir a Suiza, Francia y otros laboratorios en el Reino Unido para conferencias y sesiones de laboratorio.”

En marzo de 2007, Prudence tuvo el privilegio de asistir al Biovision Life Sciences Forum en Lyón, junto con otros 100 estudiantes de doctorado, y escuchar las charlas de “¡cinco premios Nóbel en ciencias de la vida! Es una fuente de inspiración tener la oportunidad de hablar con las personas que han descubierto las herramientas que estoy utilizando en mi investigación”, nos cuenta. Está totalmente decidida a continuar la carrera en el mundo de la ciencia después de acabar su doctorado. “Me gustaría hacer más comunicación científica pues lo encuentro muy útil, y también me gustaría estar involucrada en política científica y actividades de ciencia y sociedad,” dice Prudence. “Pero, definitivamente, voy a continuar en investigación. Me gusta su carácter sin restricciones, que te permite focalizar en una cuestión o asunto y buscar las distintas soluciones posibles.”

“Otra gran atracción de la investigación es el potencial de ofrecer grandes beneficios al género humano. Los resultados de mi propia investigación, por ejemplo, pueden ser aplicables para entender los posibles orígenes de la vida así como entender la habilidad de algunos organismos para habitar entornos extraterrestres – un campo denominado astrobiología. Las encimas de los microorganismos extremofílicos tienen gran potencial en el procesamiento de recursos naturales en las industrias del petróleo, detergentes y alimentarias.”

¿Y qué hay de su propia adaptación a situaciones extremas medioambientales? “Aunque me llevó algún tiempo habituarme al Reino Unido, no esperaba sentirme como una extraña cuando regresé a mi país para una breve vacación”, nos dice Prudence. “Los amigos se han casado y han partido; el clima soleado que me gustaba me ha parecido muy caluroso. El sabor de la comida un poco extraño y, un cambio inesperado, ¡eché de menos el frío!”

“Pero conforme nos aproximábamos a Londres, el capitán anunció que la temperatura en el aeropuerto de Heathrow era -2 °C. He pasado de un día de verano tropical a temperaturas bajo cero. Pero estaba muy contenta de volver a la investigación de organismos salinos… ¡y a las sesiones de te!”

Halófilos

Los halófilosw5 son organismos monocelulares que habitan en entornos hipersalinos. Los mecanismos que utilizan para sobrevivir en altas concentraciones de sal aun no están claros y por tanto son muy estudiados en la actualidad. Algunos organismos halofílicos, llamados halófilos obligados, mueren si no se encuentran en un medio con altas concentraciones salinas.

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