|
Categories:
Topics:
Tools
Selected articles
Nubes: misteriosos pedazos de climaSubmitted by brown on 28 April 2011
Traducido por Maialen Ruiz Prada
Esencialmente, las nubes son masas visibles de gotitas de agua (o de cristales de hielo) suspendidas en la atmósfera terrestre. Para estudiarlas, los investigadores las dividen en categorías. Llamamos cirros a las nubes finas y tenues. Las nubes algodonosas, solas o en agrupaciones, son cúmulos. En los días nublados, el cielo está normalmente cubierto por nubes planas, difusas y monótonas: son estratos. Cada nube puede clasificarse en uno o en una combinación de estos tipos de nubes, tal y como se ve en el siguiente diagrama.
Las nubes se clasifican en diferentes categoríasImagen adaptada de Russell et al. (2007); Imagen cortesía de Institute of Physics Además, las nubes se clasifican de acuerdo con su altitud en: nubes de nivel bajo (hasta 2000 m), de nivel medio (2000-6000 m), y de nivel alto (más de 6000 m). La altura de las nubes determina su temperatura, lo que a su vez determina la cantidad de energía que irradian. Las nubes de nivel alto son frías e irradian poco calor al espacio; en vez de eso, reflejan la radiación térmica de vuelta a la superficie terrestre, calentando la atmósfera y haciendo aumentar el efecto invernadero. Las nubes de nivel bajo, más compactas y cálidas, emiten más radiación térmica al espacio que la que reflejan de vuelta a la Tierra. Actúan como una sombrilla, reflejando la luz del Sol y por tanto enfriando la superficie de la Tierra.
En cualquier caso, ¿por qué aparecen y desaparecen las nubes y qué determina su formación y precipitación? Núcleos de condensación
![]() ![]() ![]()
Imagen cortesía de Stephan Borrmann Los aerosoles juegan un importante papel en la formación de las nubes y también en su precipitación: determinan cuándo y dónde llueve. En una atmósfera prístina con muy pocas partículas, la luz del Sol hace que se evapore una gran cantidad de agua. A medida que asciende, el vapor encuentra muy pocos núcleos de condensación en el aire, por lo que las gotas que se forman alrededor de estos pocos núcleos son muy grandes y llueve muy fuerte.
En una atmósfera prístina, grandes gotas de lluvia se forman y precipitan rápidamente. Solo una pequeña porción de las gotas presentes en la nube sigue subiendo, se congela y se alejaImagen cortesía de Roland Wengenmayr En una atmósfera contaminada, el alto número de partículas de aerosol impide que buena parte de la radiación del Sol llegue al suelo, causando que se evapore menos agua. A medida que el vapor asciende, encuentra muchos núcleos de condensación y se crean más gotas que en el caso anterior pero de menor tamaño. Esto enlentece la formación de gotas de lluvia (las gotas solo caen cuando alcanzan los 0.5-1 mm), por lo que no llueve en el punto de origen. A medida que la nube continúa ascendiendo, se condensa más agua en los núcleos y las bajas temperaturas congelan las gotas. Por lo tanto, la nube no precipita y continúa ascendiendo.
En una atmósfera contaminada, el vapor encuentra muchas partículas de aerosol, de manera que solo forma gotas muy pequeñas, que ascienden a gran altitud y se congelan mientras están allí arriba. Entonces, sobre los cristales de hielo se condensa vapor adicional. Así es como se forman las nubes de tormenta llenas de energía, que traen consigo fuertes precipitacionesImagen cortesía de Roland Wengenmayr Una alta concentración de aerosoles puede inhibir las precipitaciones, e incluso la formación de nubes al completo. Por ejemplo, se piensa que la concentración de aerosol en el norte de China es la causa de la gran variación observada en la frecuencia de precipitación. A escala global, por supuesto, todo el agua que se evapora tiene que precipitar eventualmente. Por lo tanto, en el caso de las nubes que vacían su carga en raras ocasiones, cuando finalmente lo hacen la precipitación ocurre de forma fuerte, causando inundaciones, desprendimientos de tierras y corrimientos de lodo. Caos desconcertante Aunque los aerosoles explican la formación de las nubes, y en cierta medida la frecuencia de precipitación, no explican otro factor crucial en el clima: ¿por qué cambian de forma las nubes, y por qué aparecen y desaparecen?
Para entender el efecto de la turbulencia, no solo hay que tener en cuenta la trayectoria y la velocidad de las gotas, sino también su aceleración. La aceleración fluctúa considerablemente, y puede alcanzar su punto máximo en más de 20 veces la fuerza de gravedad. La frecuencia de colisión, que aumenta la probabilidad de precipitación, viene determinada por grupos de gotas con una aceleración particularmente fuerte. Esas fuertes fluctuaciones en la aceleración podrían explicar por qué se ha encontrado que las gotas colisionan más rápidamente que lo que permiten las teorías físicas convencionales. Cada vez más cerca de las nubes Mientras algunos científicos intentan recrear las condiciones de turbulencia en las nubes utilizando enormes canales de viento, otros las estudian mediante simulaciones por ordenador y trabajo de campo.
Stevens y sus colegas están incorporando actualmente su recién descubierta información sobre el comportamiento de las nubes en los modelos computacionales climáticos globales. En estos modelos, se divide la atmósfera en cuadrículas y, para cada una, el ordenador calcula valores medios de temperatura, humedad y otras características de la atmósfera, y predice la formación de las nubes. Aunque los modelos no son aún lo suficientemente precisos como para predecir la localización exacta donde se formarán las nubes, sí pueden calcular el grado de cubrimiento nuboso y los tipos de nubes en cada cuadrícula, permitiendo de esta manera la cuantificación de la influencia de la radiación térmica y solar en la formación de las nubes. Los científicos, por tanto, están todavía investigando la relación entre el grado de cubrimiento nuboso, las precipitaciones, los aerosoles y las propiedades del aire que rodea a las nubes. Todos estos aspectos son fundamentales para entender la relación entre las nubes y el cambio climático. Hoy por hoy, todavía queda un largo camino para descifrar todos los diferentes mecanismos implicados en el comportamiento de las nubes y, por tanto, su efecto en nuestro clima. Pero los científicos no se rendirán porque, como dijo el naturalista y filósofo del Renacimiento Francés René Descartes: “Las nubes tienen la llave para entender todas las cosas maravillosas de la Tierrra.” Agradecimientos Este artículo es una recopilación de otros tres, publicados en el Max Planck Research: Meier (2010), Hergersberg (2010) y Wengenmayr (2010). Max Planck Research es una publicación de la Max Planck Society que describe, con un lenguaje sencillo, el trabajo en sus institutos de investigación. La publicación trimestral se encuentra disponible para su descarga gratuitaw2. Referencias Meier C (2010) Water with a Nebulous Effect. Max Planck Research 2.2010: 17-23 Hergersberg P (2010) Droplets on a Roller Coaster. Max Planck Research 2.2010: 32-37 Russell A, Ricketts H, Knight S (2007) Clouds. Physics Education 42(5): 457-465. doi: 10.1088/0031-9120/42/5/002 Wengenmayr R (2010) The Seeds of Climate. Max Planck Research 2.2010: 24-31 Recursos en la red w1 – Para saber más acerca del Max Planck Institute for Meteorology, consultar: www.mpimet.mpg.de w2 – Para descargar cada ejemplar de Max Planck Research (disponible en inglés y alemán), se puede visitar la página web de la Max Planck Society (www.mpg.de) o utilizar el enlace directo: http://tinyurl.com/35aunrs Recursos Para saber más sobre el cambio climático y sus causas, consultar:
Para actividades relacionadas con nubes, consultar:
Para actividades sobre cambio climático aptas para realizar en clase, ver:
En este mismo ejemplar hay dos artículos relacionados con el tema:
Para echar un vistazo a todos los artículos sobre ciencia en Science in School, consultar: www.scienceinschool.org/sciencetopics Karin Ranero Celius es licenciada en física y psicología y posee un título en museística. Su pasión por educar a otros en las maravillas de la ciencia la ha llevado a ser comunicadora científica. Se ha dedicado principalmente a la divulgación y a la educación, primero en el Instituto de Astrofísica de Canarias, en España, más tarde en el European Southern Observatory en Munich, Alemania, y actualmente en el European Molecular Biology Laboratory en Heidelberg, Alemania. Opinión En una época en la que muchos países están trabajando conjuntamente para aumentar el uso de los recursos renovables y reducir en la medida de lo posible el cambio climático y sus efectos, este artículo aporta una nueva perspectiva sobre el tema. La autora proporciona información detallada e interesante sobre la relación entre las nubes y el cambio climático, dando ejemplos de variadas zonas de la Tierra. Este artículo puede utilizarse en diversas asignaturas científicas, como por ejemplo:
Este artículo también puede servir como introducción a otras actividades. Los estudiantes más jóvenes podrían observar las nubes, la temperatura, la humedad y la cantidad de precipitación, y después presentar sus resultados en clase. También podrían debatir sobre el efecto de las nubes en el cambio climático y el efecto de una atmósfera contaminada en las precipitaciones. La autora menciona algunos ejemplos específicos sobre cómo afectan las nubes a las temperaturas y al clima en el norte de China y el Pacífico sudeste, así como algunas investigaciones punteras en este campo. Se debería motivar a los estudiantes de más edad para que sigan investigando sobre la relación entre la formación de las nubes, los tipos de nubes y el cambio climático. La gran cantidad de detalles de este artículo lo hace también adecuado para utilizarlo en ejercicios de comprensión en clase. A continuación, algunas sugerencias para posibles preguntas:
Catherine Cutajar, Malta
|