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Selección natural a nivel molecularSubmitted by brown on 12 July 2011
Traducido por Amalia Bonilla Díaz
Cuando los humanos abandonaron África hace unos 150 000 años, asentándose en los valles de Tigres y Eufrates, navegando entre las islas de Indonesia y atravesando el Estrecho de Bering hasta llegar a América, fueron muchos los desafíos que encontraron por el camino. Al provenir de las calurosas y secas sabanas, la población tuvo que adaptarse a las condiciones locales y durante generaciones su fisiología y apariencia fueron adaptándose (Harris & Meyer, 2008). Su piel se volvió más clara al vivir en regiones con menor exposición solar (Lamason et al., 2005). Aquellos que bebían leche animal mantuvieron la capacidad de digerir lactosa aún cuando llegaron a la madurez, una característica que pronto desapareció entre aquellos que no la ingerían (Tishkoff et al., 2007). La población que se alimentaba a base de almidón producía más amilasa salival (enzima que ayuda a digerirlo) (Perry et al., 2007).
Se cree que algunos de estos cambios han sido una consecuencia de la selección positiva (véase el glosario para los términos en cursiva). Esto implica que en un entorno concreto (la presión selectiva) en el pasado, los individuos que por casualidad tenían una secuencia de ADN favorable sobrevivían y dejaban más descendencia que aquellos con una secuencia diferente y menos favorable. En la actualidad, mediante las secuencias genómicas de multitud de especies, incluidos los humanos y sus parientes más próximos, los científicos pueden comparar los rasgos y las secuencias de ADN de varias poblaciones y especies con estilos de vida distintos y de diferentes entornos con el objetivo de identificar qué secuencias pueden haber jugado un papel importante en las adaptaciones. Esto, a su vez, permite a los investigadores estudiar la función de una secuencia de ADN y su valor adaptativo potencial.
Una de las hipótesis, que plantea que la piel clara favorece la producción de vitamina D, se apoya en las observaciones que demuestran que las personas con piel oscura que viven en latitudes altas sufren una deficiencia de vitamina D. Además la piel clara es más sensible a los efectos perjudiciales del sol: una mayor exposición se relaciona con un aumento en la incidencia de cáncer de piel en personas de piel clara. Por consiguiente, la piel clara en poblaciones que viven en latitudes más altas puede ser un equilibro evolutivo entre la protección contra los efectos carcinogénicos del sol y la producción suficiente de una vitamina esencial.
Otro ejemplo que demuestra el valor adaptativo de un rasgo humano afecta a un fragmento del cromosoma 17, invertido en nuestros antepasados hace más de tres millones de años (Stefansson et al., 2005). El hecho de que esta variante se haya extendido por las poblaciones europeas indica que se ha producido una selección positiva –confiere un elemento beneficiosos a los que lo llevan. Al realizar un genotipado de casi 30 000 islandeses, los científicos, que estudiaban esta hipótesis, fueron capaces de determinar que durante los últimos 80 años los individuos que portaban la variante secuencial tenían una media de 3,2% más de descendientes por generación que aquellos con una secuencia normal –una explicación convincente de cómo esa variante se extendió tan rápidamente. Por ejemplo, el color del pelaje del ratón de playa, Peromyscus polionotus, combina con la tierra del entorno, proporcionándole un perfecto camuflaje. Los ratones que viven en la blanca arena de las playas de Florida son mucho más claros que los ratones de la misma especie que viven en el interior. El valor adaptativo de este rasgo fue demostrado con experimentos hace más de 30 años: los ratones con un pelaje del color de la tierra fueron devorados con menor frecuencia por las lechuzas que los otros con menor camuflaje. Sin embargo, los científicos acaban de identificar los locis genéticos de este rasgo adaptativo (Hoekstra et al., 2006): la variación en el color del pelaje depende en gran medida de los distintos alelos del gen McR1. La proteína codificada por este gen actúa como un interruptor bioquímico que administra la producción de eumelanina, un pigmento oscuro de la piel, o la feomelanina, un pigmento claro. Los diferentes alelos del gen McR1 activan la vía de producción pigmentaria en distinto grado, lo que favorece la producción de un pigmento u otro.
Al secuenciar de manera parcial las muestras aisladas intermedias, los científicos entendieron el orden en el que se habían producido estos cambios. Al probar la resistencia bacteriana a la vancomicina in vitro en distintas muestras, fueron capaces de relacionar los cambios genéticos específicos con los efectos sobre el crecimiento de la bacteria y la respuesta a este medicamento. Por ejemplo, la primera y la segunda muestra de la bacteria se diferenciaban por seis sustituciones nucleotídicas (cambios en las “letras”) en dos genes. Estas únicas seis mutaciones eran claramente beneficiosas: aumentaban por cuatro la tolerancia de la bacteria a la vancomicina, lo que le permitía a la bacteria portar esas mutaciones para sobrevivir y reproducirse mejor, de tal forma que fuese más común en el cuerpo del paciente. Las veinte y seis mutaciones posteriores durante las siguientes semanas de tratamiento doblaban la tolerancia, produciendo de forma efectiva un rasgo del S. aureus de tolerancia a la vancomicina (Mwangi et al., 2007). En resumen, investigar la base molecular de la evolución adaptativa en poblaciones salvajes no es fácil. Los desafíos incluyen definir las presiones selectivas, identificar las secuencias de ADN en las que se apoyan los rasgos asociados, medir la aptitud biológica individual y hallar explicaciones mecanicistas de cómo los cambios secuenciales influyen en los rasgos adaptativos. Sin embargo, con el uso de organismos modelo y desarrollos tecnológicos recientes, estas investigaciones son cada vez más factibles, lo que aumenta nuestra comprensión de cómo los cambios específicos a nivel genético permiten a los organismos adaptarse al entorno. Valor adaptativo: un rasgo tiene un valor adaptativo si permite a un individuo sobrevivir y reproducirse mejor en un ambiente concreto que aquellos que no poseen este rasgo. De manera más formal, un rasgo se considera adaptativo si aumenta la aptitud biológica. Alelo: una variante de un gen. Aptitud biológica (fitness): un término difícil de definir perteneciente a la biología evolutiva y la genética de las poblaciones: describe el promedio de descendientes durante una generación asociados con un genotipo comparado con otro dentro de una población. Por tanto, los genotipos que producen más descendencia poseen una mejor aptitud biológica. Para más información sobre la aptitud biológica (fitness) y los genotipos, véase Wikipediaw1. Genoma: el ADN completo de un organismo. Por lo general, se considera el ADN nuclear, en contraposición con al ADN mitocondrial o plastidial. Para más información, consulte “What is a genome” en la página web de la US Nacional Library of Medicinew2. Selección positiva: la selección natural es uno de los mecanismos de la evolución; describe la supervivencia y reproducción diferentes de los individuos en un entorno. La selección natural se denomina “positiva” cuando promueve rasgos particulares que ayudan a los individuos que los poseen a sobrevivir y a reproducirse mejor que otros. Presión selectiva: una característica del entorno (p. ej. Temperatura; presencia de parásitos; depredación o agresión de otros miembros de la misma especie) que impone diferencias en la supervivencia y reproducción de los individuos. Rasgo: una característica o un conjunto de características de un organismo (p. ej. peso; resistencia a los antibióticos; capacidad para ver colores o para enrollar la propia lengua). Agradecimientos El autor agradece a David Hughes, Mehmet Somel y Ania Lorenc sus comentarios tan útiles en el artículo. Referencias Harris EE, Meyer D (2006) The molecular signature of selection underlying human adaptations. American Journal of Physical Anthropology 131(S43): 89-130. doi: 10.1002/ajpa.20518 Hoekstra H et al. (2006) A single amino acid mutation contributes to adaptive beach mouse color pattern. Science 313: 101-104. doi: 10.1126/science.1126121
Lamason RL et al. (2005) SLC24A5, a putative cation exchanger, affects pigmentation in zebrafish and humans. Science 310: 1782-1786. doi: 10.1126/science.1116238 Mwangi MM et al. (2007) Tracking the in vivo evolution of multidrug resistance in Staphylococcus aureus by whole-genome sequencing. Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America 104: 9451-9456. doi: 10.1073/pnas.0609839104 Perry GH et al. (2007) Diet and the evolution of human amylase gene copy number variation. Nature Genetics 39: 1256-1260. doi: 10.1038/ng2123
Stefansson H et al. (2005) A common inversion under selection in Europeans. Nature Genetics 37: 129-137. doi: 10.1038/ng1508
Tishkoff SA et al. (2006) Convergent adaptation of human lactase persistence in Africa and Europe. Nature Genetics 39: 31-40. doi: 10.1038/ng1946
Recursos en la red w1 – Para más referencias sobre los términos “adaptación biológica (fitness)” y “genotipo” consulte Wikipedia: http://en.wikipedia.org/wiki/Fitness_(biology) y http://en.wikipedia.org/wiki/Genotype w2 – Para más información sobre los genomas y el Proyecto del Genoma Humano, consulte “What is a genome” en la página web de la US National Library of Medicine: http://ghr.nlm.nih.gov/handbook/hgp/genome Recursos Si este artículo te ha parecido interesante, te gustará otros artículos sobre evolución de Science in School:
Para más información sobre la malaria, consulte:
Para saber más sobre la estructura del almidón, a la que la amilasa salival ayuda a digerir, véase:
Jarek Bryk es un investigador postdoctorado del Instituo Max Planck de Biología Evolutiva en Plön, Alemania, donde intenta hallar y analizar genes adaptativos en ratones. Opinión Este artículo describe una serie de interesantes ejemplos de adaptaciones evolutivas a nivel molecular en los humanos. Se subraya la dificultad que entraña aclarar la relación causal entre secuencias de ADN adaptativo y la aptitud biológica (fitness) individual en humanos y la necesidad de usar otros organismos experimentales. El artículo proporciona un excelente material para comprender cuestiones que se centran en el entendimiento de la selección natural y la aptitud biológica en los humanos y en organismos experimentales. Por ejemplo:
Este artículo además permite a los estudiantes investigar los vínculos entre el ADN, la secuencia de aminoácidos, la estructura proteica y la función en la anemia falciforme. El texto es idóneo para dirigir el debate en clase hacia los métodos y problemas asociados con la investigación de la base molecular de las relaciones evolutivas y la ética de las pruebas genéticas en los humanos. Podrían organizarse estudios interdisciplinares en torno a la historia de la ciencia y la genética evolutiva de las poblaciones. Mary Brenan, Reino Unido
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