1000 años de ciencia relegada Understand article

Traducido por Ramón Plo. Yasmin Khan desde el Museo de la Ciencia de Londres, Gran Bretaña, nos desvela en qué medida nuestra civilización actual ha adoptado conocimientos provenientes  de la cultura musulmana y propone, como resultado,  una visión más equitativa de la historia…

El mapa más antiguo del
continente americano que se
conserva, obra de Piri Reis,
1513

Imagen cortesía de FSTC

Isaac Newton, Charles Darwin y Albert Einstein. Lo más probable es que si intentamos recordar qué científicos se enseñan en la escuela, surjan estos nombres. Pero, ¿cuántos estudiantes conocen a algún sabio procedente de otras civilizaciones, como Ibn al-Haitham, un sabio musulmán experto en óptica que estableció las leyes de la reflexión de la luz e inventó el estenoscopio –una cámara primitiva con un pequeño orificio– en el siglo XI? ¿O Ibn Nafis, el primero en anotar sus observaciones sobre la circulación pulmonar de la sangre, una teoría atribuida 300 años más tarde a William Harvey? ¿O Abbas ibn Firnas, responsable, en el siglo IX, del primer intento humano de volar mediante unas alas ajustables cubiertas de plumas? ¿Y cuántos conocen a Zeng He, el almirante musulmán de origen chino que, hace cinco siglos, usó una refinada tecnología para construir, sin necesidad de usar metales, una flota de gigantescos navíos?

Son muchos los que ignoran hasta qué punto nuestra civilización es deudora de una serie de grandes civilizaciones antiguas, incluyendo una herencia musulmana que normalmente se relega y no se enseña en la escuela. Esta tradición musulmana ha entroncado durante siglos con la civilización europea y se manifiesta, por ejemplo, en elementos arquitectónicos como la cúpula de la catedral de San Pablo en Londres, o en los arcos de herradura y las nervaduras de La Alhambra (Al-Hambra) de Granada

Mapa de Chipre por Piri Reis
(siglo XVI)

Imagen cortesía de FSTC

Incluso en nuestra forma de hablar puede verse la influencia de otros idiomas: muchos términos científicos, como alquimia, algoritmo, alcalino, amalgama o cero provienen del árabe y reflejan los intercambios culturales que enriquecieron la civilización occidental durante siglos. La historia de la astronomía nos aporta también notables ejemplos de influencia musulmana, como los nombres de numerosas estrellas. Así, Betelgeuse, Rigel, Vega, Aldebarán y Fomalhaut son algunos de los nombres de origen netamente árabe o bien traducciones al árabe de las descripciones que Ptolomeo realizó en Griego. Otros términos, como acimut (al-sumut), nadir (nazir), y cenit (al-samt), también vienen del árabe.

Los descubrimientos que acabamos de mencionar tuvieron lugar en un periodo descrito en los libros de historia de forma confusa como la Edad Oscura. Pero en el mundo musulmán, el periodo que va entre el 600-1600 de nuestra era fue, en realidad, una época prolífica de investigación en ciencia, tecnología e ingeniería y de un progreso para esa civilización que incidiría  posteriormente en el desarrollo del Renacimiento en Occidente. Entre los sabios europeos profundamente influidos e inspirados por sabios musulmanes podemos citar a Roger Bacon, Leonardo da Vinci, Kepler, Miguel Ángel, Copernico, Andrea Veselio y Galileo.

Muchos han sido los estudios realizados en torno a la contribución musulmana a la ciencia y la civilización. Hasta ahora, sin embargo, los descubrimientos han quedado relegados al mundo académico y este hecho supone una gran traba para aquellos profesores y estudiantes que buscan material divulgativo.  Hace cuatro años, la Fundación para la Ciencia, Tecnología y Civilización (FSTC), radicada en Gran Bretaña, comenzó en su empeño de divulgar la contribución musulmana a la civilización a través de su página webw1 sobre la herencia musulmana. Por primera vez, y gracias a internet, se hacía accesible al gran público información sobre este periodo poco conocido de la historia. Esta página se ha convertido rápidamente en una popular fuente de información sobre la contribución musulmana a la ciencia y un recurso importante para profesores y educadores que desean abrir sus clases a la historia de la ciencia.

Tras la puesta en marcha de la página, la demanda de materiales y recursos sobre este tema se incrementó rápidamente. Para responder a estas demandas, se creó una exposición educativa interactiva –una  visita guiada– sobre los descubrimientos, contribuciones e inventos científicos y tecnológicos del mundo musulmán. Esta exposición, bajo el nombre de 1001 Inventionsw2, se inauguró en el Museo de la Ciencia y la Industria de Manchesterw3 a principios de año

El péndulo en la mezquita.
Miniatura que representa a
estudiantes de astronomía
con su maestro mientras leen
mediciones de un astrolabio.
Del manuscrito persa del
siglo XV número 1418 de la
Biblioteca Universitaria de
Estambul, Turquía

Imagen cortesía de FSTC

Por primera vez, los visitantes del museo –entre  los que se incluye un gran número de escolares– tuvieron la oportunidad de descubrir innovaciones provenientes de la tradición musulmana, muchas de las cuales todavía están presentes en nuestras vidas. Éstas van desde el descubrimiento del café y sus propiedades,  el desarrollo de artilugios mecánicos sofisticados, hasta la creación de mecanismos precursores de la propulsión a chorro y de los actuales cohetes.  Hay mucho que aprender sobre los científicos, sabios, eruditos y pioneros de la historia, como el médico del siglo X Abul Qasim Al-Zahrawi (conocido en occidente como Abulcasis) que dedicó su vida al desarrollo de una multitud de inventos e innovaciones que todavía benefician a la humanidad. Sus descubrimientos van desde el uso en operaciones de cirugía, como las cesáreas, del catgut –o  primitivo hilo de sutura– hasta la creación de un gran número de instrumentos quirúrgicos, como el fórceps que se usa en los partos.

Una pieza curiosa de la exposición es un llamativo manuscrito que representa a astrónomos musulmanes, con sus barbas, turbantes y túnicas, trabajando en un observatorio turco en el siglo XVI. Estos hombres son modelos olvidados: pendientes de su reto de observar las estrellas, anotar sus observaciones, tomar medidas precisas y llevar a cabo experimentos científicos como expresión sincera de su fe, en busca del conocimiento para beneficio de toda la humanidad.

Fue tal el grado de altruismo y filantropía que esta Edad de Oro de la ciencia islámica se prolongó durante más de 1000 años. Existe un gran debate sobre las causas de su declive en el siglo XVII, pero sería en cualquier caso deseable animar a los estudiantes –tanto  musulmanes como de otras religiones– a inspirarse en esa rica civilización y en su herencia.

Taqi al Din y otros
astrónomos del siglo XVI
trabajando en el observatorio
de Muradd III en Estambul.
Del Shahansani-namah,
manuscrito del siglo XVI
número FY 1404 de la
Biblioteca Universitaria de
Estambul, Turquía

Imagen cortesía de FSTC

Un día, escuché a una profesora de ciencias describir las quejas de sus alumnos: estaban hartos de estudiar siempre a científicos varones y de origen anglosajón. Este hecho es sintomático de la ortodoxia existente, que contempla la historia y la ciencia desde una perspectiva Eurocéntrica, ignorando contribuciones provenientes de otras civilizaciones. Los profesores reconocen la importancia que tiene para el desarrollo de un estudiante el tener modelos cercanos con los que identificarse. Las jóvenes alumnas que quieren estudiar ciencias, y en particular las inmigrantes, podrían encontrar inspiración en heroínas del pasado que ahora son desconocidas. Por ejemplo, Miriam al-Ijli al-Astrulabi, que realizó de forma artesanal un complejo astrolabio –un  primitivo sistema GPS– o una mujer de negocios como Fatima al-Fihri, quien fundó en el siglo IX la universidad más antigua del mundo en Marruecos.

Iniciativas como el proyecto 1001 Inventions  animan a la gente joven a involucrarse y contribuir al desarrollo de la sociedad. Estos programas pueden tener un impacto positivo y duradero tanto en la generación actual como en las futuras generaciones de empresarios, científicos, ingenieros y doctores de todas las comunidades. La exposición en curso ya refleja algunos resultados positivos de esta visión constructiva de los logros musulmanes en la historia. En junio de 2006, el periodista David Bocking, a cargo de un grupo de escolares que visitaban la exposición 1001 Inventions, informaba en el Times Educational Supplement acerca de los reveladores comentarios de un joven musulmán:

“Hemos aprendido mucho,” dijo Hassan Zaffar. “Soy musulmán y me ha servido de inspiración. Me ha hecho admirar a este pueblo, y sentirme orgulloso de ellos. Me motiva a intentar hacer algo parecido.”

Los educadores y legisladores se están convenciendo poco a poco de la necesidad de incluir en el currículo escolar una visión de la historia de la ciencia más precisa y abierta, que incluya una valoración de lo aportado por civilizaciones que sobresalieron mucho antes que la nuestra. Queda para el futuro y para los planificadores de las materias encontrar la forma de integrar este enfoque en las clases de ciencia actuales.

Inculcar a nuestros hijos una visión del mundo más abierta y equilibrada resulta fundamental para lograr una coexistencia armoniosa en nuestra sociedad. El cambio hacia un enfoque más equilibrado en la historia de la ciencia sería un paso en la dirección correcta. Los estudiantes agradecerían encontrar ideas y tipos de conocimiento que les permitan reforzar su identidad y les recuerden los diferentes legados que han dado forma al mundo. Entre estos legados se incluye una rica y compartida herencia musulmana, todavía visible en Europa y en el resto del mundo. Esta herencia concreta puede haberse visto relegada en el pasado, pero está siendo ahora redescubierta  por todos aquellos interesados en la civilización y el progreso humano.

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Web References

  • w1 – La página web de Muslim Heritage es una comunidad virtual de educación que integra tanto a musulmanes como a los que no lo son en su búsqueda del desarrollo de la civilización a través del estudio de la herencia musulmana
  • w2 – Una página exhaustiva que ofrece gran cantidad de información sobre la exposición 1001 Inventions se encuentra en esta dirección: www.1001inventions.com
  • w3 – Se puede encontrar información sobre el Museo de la Ciencia y la Industria de Manchester en esta dirección: http://msimanchester.org.uk/

Resources

  • La Fundación para la Ciencia, Tecnología y Civilización (FSTC) es una organización sin fines lucrativos que intenta divulgar la aportación musulmana a Occidente
  • 1001 Inventions estuvo expuesta en el Museo de la Ciencia y la Industria de Manchester hasta el 3 de septiembre de 2006 y podrá verse en el futuro en otras partes de Gran Bretaña y Europa. Para obtener más información y descargar material docente gratuito (avalado por la Asociación Británica para el desarrollo de la Ciencia), puede visitar: www.1001inventions.com
  • Se encuentra también disponible para la venta un libro con materiales relacionados: Al-Hassani S (2006) 1001 Inventions: Muslim Heritage in Our World. Manchester, UK: FSTC. ISBN: 09555242606

Author(s)

Yasmin Khan fue la organizadora de la exposición 1001 Inventions.


Review

Este artículo resulta interesante y apropiado para profesores de ciencias con alumnos de cualquier edad. Todavía hay poco material de Historia de la Ciencia integrado en las clases de ciencias (por lo menos en Gran Bretaña), y se trata de un área en la que muchos profesores carecen del necesario conocimiento. El artículo ayudará a estos profesores a ir más allá de los científicos clásicos que la mayoría de sus alumnos ya conocen.

Resulta de gran ayuda contar con mayor información y conocer anécdotas interesantes sobre estos científicos musulmanes. La página web 1001 Inventions proporciona un material docente excelente que permite abordar la aportación musulmana a través de conceptos científicos básicos, como los ácidos y las bases, la luz o la presión. Como estos conceptos ya están incluidos en el temario, resulta fácil introducir estas pequeñas aportaciones a pesar de lo ajustado del horario. En cualquier caso, no intente descargar estos materiales docentes si no dispone de conexión de banda ancha.


Sam Hollis, Reino Unido




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