Profesiones malabaristas: investigación y docencia en Alemania Inspire article

Traducido por José Viosca. Jörg Gutschank le cuenta a Vienna Leigh de qué forma sus actuaciones circenses le inspiraron a dedicarse a la enseñanza y terminar sus estudios – y también cómo le ayudaron en sus clases.

Jörg Gutschank con sus cajas
mágicas como ‘profesor’ en
los shows de física de
Physikanten

Imagen cortesía de Wolfgang
Herzberg

Cuando eres un profesor, ayuda mucho tener una afición interesante. Un amigo mío, profesor de geografía, pasa los fines de semana como DJ en una discoteca – y por supuesto nunca le critican por estar pasado de moda. Pues nada impresiona más que un profesor con una fascinante vida secreta después de clase.

De eso sabe bastante  Jörg Gutschank. Las horas que no está enseñando física, matemáticas o informática en el instituto Leibnizw1 de educación secundaria, las pasa haciendo malabares, montando en monociclo, o a bordo de un trapecio volador llevando a cabo acrobacias temerarias.

“El circo, los malabares o el cabaret siempre han sido mis pasatiempos, ya desde que estudiaba física – y quizá por eso mismo”, dice Jörg, que empezó a dar clases en secundaria en el 2004. “Durante mi doctorado, a un amigo y a mí se nos ocurrió mezclar aficiones y trabajo – los dos éramos físicos – y en 1999 nos lanzamos a ello cuando vimos un anuncio de un festival llamado ‘Física en el escenario’w2 que tuvo lugar en el CERN (Organización Europea para la Investigación Nuclear) en Ginebra”.

Imagen cortesía de Wolfgang
Herzberg

Jörg y su amigo, Marcus Weber, decidieron organizar un show de física para el festival, que tuvo lugar por primera vez en noviembre del 2000 y albergó una cantidad de presentaciones, espectáculos y talleres impartidos por profesores de física y científicos de 22 países. “Nos emocionó mucho que nuestro show ‘Una punta, una boya y una pelota de ping-pong’ fuera seleccionado para una actuación en el escenario del festival”, comenta Jörg. “Fue un espectáculo interactivo con experimentos sobre momento angular, aerodinámica y fuerzas de empuje”.

Desde ese momento, la pareja se dedicó día y noche a preparar el show. Escribimos un guion y contratamos un director profesional para nuestros ensayos”,  recuerda Jörg. “Compramos el equipo y planeamos y construimos los experimentos, e incluso unos periodistas grabaron nuestras actuaciones para un programa de televisión!

La prueba final fue el ensayo general en la Universidad de Dortmund, después tuvieron que empaquetar todo el equipo y enviarlo al CERN para el gran día. “El primer festival ‘Física en el escenario’ fue una experiencia enormemente inspiradora”, dice Jörg. “Allí conocí muchos profesores que estaban deseando intercambiar ideas maravillosas sobre física y enseñanza”.

Imagen cortesía de Wolfgang
Herzberg

El espectáculo tuvo tanto éxito que Jörg y  Marcus decidieron fundar una empresa, Physikanten & Cow3, para producir shows de física en festivales de ciencia, museos y colegios y empresas por toda Europa. Ahí dan vida a temas relacionados con el efecto invernadero, la acústica, la electricidad o el fuego, empleando  accesorios, disfraces y efectos especiales. Las actuaciones combinan comedia, experimentos espectaculares y participación de la audiencia. Physikanten ha aparecido varias veces en la televisión alemana y en 2008 llevaron a cabo su mayor show, un evento al aire libre en el Instituto Paul Scherrer cerca de Zúrich (Suiza).

Marcus permaneció gestionando la compañía, pero Jörg vio la luz en una trayectoria distinta. “Tras 3 años brillantes me di cuenta de que realmente quería ser profesor porque quería trabajar con gente y hacer algo útil para la sociedad, así que solicité una ayuda  ‘Seiteneinstieg’, que permiten a científicos recibir una formación docente”, dice.

Además de temáticas troncales, Jörg también enseña ahora ciencia y robótica en su instituto. “Personalmente, prefiero decidir lo que enseño. Por eso prefiero mis temáticas nuevas, que carecen de  curriculum oficial, a las tradicionales física y matemáticas”, comenta. “Es genial tener esta libertad para elegir, la cual intento transmitir a mis estudiantes, permitiendo que elijan los detalles de lo que quieren hacer. Eso solo es posible en asignaturas que no tienen curriculum oficial”.

Imagen cortesía de Jörg
Gutschank

En otras palabras: Jörg y sus colegas tienen la oportunidad de establecer y planificar proyectos especiales, donde su lado creativo vuelve a ser de gran utilidad. “Mi primer proyecto fue sobre juguetes, y fue realmente divertido mezclar mis ideas con las de mis estudiantes de quinto y sexto [10-12 años]”, dice. “Construimos pequeños cohetes, un barco con un motor de vapor, y un géiser. Algunos alumnos querían conseguir que su hámster produjera energía utilizando un generador de una bicicleta – pero por el bien del hámster solo tuvimos una corta sesión de 5 minutos!”

“En otro proyecto, los niños tenían que descubrir cosas de sus cuerpos. Respondían preguntas, por ejemplo ‘por qué necesitamos dos ojos’ jugando con una pelota mientras cerraban un ojo. Así, los alumnos podían ver la diferencia entre intentar agarrar un objeto con uno o dos ojos”.

Enseñar estos temas ha sido posible gracias al perfil especial del colegio, que  ofrece a la vez instrucción bilingüe y científica y que forma parte del programa de Bachillerato Internacional. “Enseñamos a la vez el bachillerato internacional y el alemán”, dice Jörg. “Como estamos apenas comenzando, podemos tener grupos muy pequeños. Algo muy recomendable. Daré un curso de física a solo 5 estudiantes – casualmente 4 son chicas –, estoy deseando comenzar las clases con un grupo tan pequeño.”

Imagen cortesía de Jörg
Gutschank

Semejantes condiciones son envidiables, aunque Jörg también encuentra algunos retos que todavía deben ser superados al enseñar ciencia. “Creo que lo más importante es que no transmitamos la impresión de que la ciencia es algo terminado que debe ser aprendido de memoria, sino que es algo en evolución y que requiere un cuestionamiento constante”, comenta. “Esto solo funciona cuando el profesor admite abiertamente que no lo sabe todo y que el punto clave no es saber responder sino saber preguntar y buscar maneras de resolver los problemas. Utilizar cosas rutinarias y demonstrar la ciencia que existe en el día a día de los estudiantes es una manera fantástica de inspirar a unas mentes que preguntan sobre cualquier cosa.

“Así surge, de el impulso de hacer preguntas – un impulso inspirado por el profesor-, un sentimiento positivo hacia la ciencia, creo. El cómo son vistos tanto los contenidos como los profesores influyen en las decisiones de los alumnos sobre sus trayectorias profesionales, así que un sentimiento positivo y una buena relación suele favorecer que un alumno elija una carrera científica”.

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Web References

  • w1 – Sitio web del Instituto Leibnitz: www.leibniz-gym.de
  • w2 – En el 2005, el festival de enseñanza de la ciencia “Física en el escenario” fue incorporado al proyecto “Ciencia en el escenario”, el proyecto hermano de Science in School, que fue organizado por el consorcio EIROforum (www.eiroforum.org) y apoyado por la Comisión Europea. Ahora el proyecto se llama “Ciencia en el escenario Europa”. Para más información, ver www.scienceonstage.net y www.scienceonstage.eu
  • w3 – Para aprender más de la compañía Physikanten & Co, ver www.physikanten.de

Resources

Author(s)

Vienna Leigh estudió lingüística en la Universidad de York, Reino Unido, y tiene un máster en literatura contemporánea. Ha trabajado como periodista varios años en Londres y también como escritora, editora y diseñadora en publicaciones de referencias y viajes. En los últimos años, ha expandido sus horizontes científicos como responsable de publicaciones e información en el Laboratorio Europeo de Biología Molecular y como editor de su revista EMBL&cetera.


Review

Este articulo ofrece una interesante lectura sobre los sorprendentes caminos por los que se llega a la enseñanza. Me ha dado ideas para trabajar con nuestros departamentos de danza y deporte ilustrando algunas aplicaciones de la física. Me gusta especialmente el énfasis que pone Jörg en la importancia de las preguntas, no las respuestas.


Devon Masarati, Reino Unido




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