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Células de metalización programable: la carrera por la miniaturizaciónSubmitted by celius on 29 July 2010
Traducido por Antonio Gallego Cao
El deseo de descargar, almacenar y llevarse música y vídeos de Internet ha llevado a unas necesidades masivas, siempre crecientes, de almacenamiento móvil. Toda esa información se almacena en sólo los dos estados distintos de un bit: 0 ó 1. En la memoria flash que todos usamos en nuestras memorias USB y en las tarjetas de memoria (por ejemplo, en las cámaras digitales), esos estados consisten en dos distintos niveles de voltaje o corriente permitidos por un circuito integrado formado por semiconductores, con millones de diminutos transistores y condensadores que pueden borrarse y reprogramarse eléctricamente, almacenando la información en forma de carga eléctrica. Una cosa importante es que la información almacenada se conserva incluso cuando el aparato se desconecta. Sin embargo, la memoria flash tiene un inconveniente: su capacidad de almacenar está limitada normalmente a unos pocos gigabytes. Para mayores capacidades de almacenaje, hoy día se usan los discos duros externos; pero éstos, al contrario que la memoria flash, requieren un suministro externo de potencia; por ello, la reducción no es ideal. El camino a seguir sería poder extender a varios terabytes la capacidad de almacenaje de las memorias USB. Y la solución podría ser un nuevo tipo de dispositivo de memoria, basado en las células de metalización programable (PMCs, en inglés: Programmable metallisation cells). Las PMCs no sólo gastan menos energía que la memoria flash y tienen tiempos de acceso más rápidos (unos pocos nanosegundos) debido a su tamaño nanométrico; pueden además construirse con materiales flexibles, tienen mayor capacidad de almacenaje y tiempos de vida más largos (sus datos pueden reescribirse 1010 veces antes de que su integridad empiece a fallar; comparar con los 105 ciclos de escritura-borrado de la memoria flash) y pueden soportar elevadas temperaturas durante más de 10 años (Kozicki et al., 2005). En esencia, las PMCs almacenan la información como dos estados distintos: resistencia eléctrica alta y baja. Eso se consigue con una nanosenda conductora, hecha de átomos de metal (plata o cobre), que se forma por redistribución de iones y procesos electroquímicos. Cuando se aplica un potencial eléctrico en una cierta dirección, la nanosenda permanece inalterable; hasta que se le aplica un potencial en la dirección opuesta, momento en el cual vuelve a deshacerse: en eso consiste la "metalización programable". Cuando la nanosenda está presente, la electricidad puede fluir por la PMC con poca resistencia: ése es el estado '1'. Sin la nanosenda, la resistencia es alta: ése es el estado '0'. El ciclo completo se muestra esquemáticamente en la Figura 1.
¿Cómo funciona esto? Una PMC consta de tres componentes principales: Una película sólida de un electrólito (un sustrato conteniendo iones, normalmente seleniuro de plata y germanio (AgGeSe), seleniuro de diplata (Ag2Se), seleniuro de cobre y germanio (CuGeSe) o sulfuro de dicobre (Cu2S), formando sandwich entre dos electrodos, con un grosor total de no más de 100 nm. El ánodo es una capa oxidable de metal (plata o cobre - según sean los iones del sustrato intercalado), que puede liberar esos iones al sustrato central. El cátodo es una fina capa de un metal como el tungsteno (eso sí, que no sea una fuente de iones; que sea "inerte"), como muestra la Figura 1(a). Para que funcionen con efectividad, lo que importa de las PMCs son las características del electrólito sólido central. Esos electrólitos son generalmente amorfos y sus átomos tienen una mobilidad intermedia entre la de los átomos en los líquidos y los átomos en los cristales. Al revés que en un electrólito líquido (como los usados en las baterias normales), sólo son móviles los iones cargados positivamente, mientras que los contra-iones cargados negativamente están fijos. Esto es esencial para la formación de la nanosenda conductora a partir de los cationes depositados por la corriente eléctrica.
Investigación en el ILL Para aprender más sobre estos electrólitos ternarios, mis colegas del ILLw1 y yo hemos estudiado vidrios de AgGeSe con diferentes contenidos de plata. Para entender las propiedades eléctricas de un material, es importante entender primero su estructura. De ahí que quisiéramos determinar el orden local de los átomos agrupados en torno a los átomos de plata. El orden de los átomos en un vidrio es, en su conjunto, aleatorio; pero si se mira sólo localmente, es posible predecir la probabilidad de encontrar un cierto tipo de átomo dentro de un rango (de proximidad) específico. Pero cuanto más se aleja uno del átomo de plata, menos seguro se está de los átomos que uno se encontrará allí. Nosotros analizamos esos vidrios usando la difracción de neutrones, una técnica utilizada normalmente en el ILL, en la que se analizan los materiales por la forma en que difractan un rayo de neutrones y que, cosa muy importante, no necesariamente requiere un orden regular de los átomos (ver Cuello, 2008). No sólo los núcleos de distintos elementos sino también los de distintos isótopos dispersan los neutrones con diferente potencia. Aprovechando eso, puede sustituirse un tipo dado de átomo en estudio por un isótopo, que no altera la estructura del material. En este caso, estábamos interesados en los átomos de plata; así pues reemplazamos natAg por 107Ag y 109Ag, los dos isótopos estables que forman la plata natural (natAg). Comparando las figuras de difracción obtenidas a partir de natAgGeSe, 107AgGeSe y 109AgGeSe, fuimos capaces de identificar qué partes de la figura de difracción correspondían a los átomos de plata. El uso de un rayo de neutrones de longitud de onda corta permite determinar el orden en distancias cortas: la probabilidad de hallar un tipo específico de átomo a una distancia dada (corta) de otro. Para calcular las correlaciones entre tres diferentes especies de átomos (plata, germanio y selenio), un sistema ternario, en teoría deberían hacerse seis medidas independientes. Sin embargo, tres medidas como las hechas en este caso proporcionan una buena aproximación (es por eso por lo que se usaron dos tipos distintos de isótopos); lo cual puede complementarse utilizando simulaciones por ordenador de la dinámica molecular.
Aún hay mucho que aprender sobre el proceso exacto que crea estas nanosendas, pero ésta es una nueva tecnología prometedora, que sin duda podría mejorar las prestaciones de los dispositivos de memoria digital en un futuro próximo. De todos modos la memoria nano-iónica, como la de las PMCs, es sólo una de las muchas posibilidades que se están explorando y queda por ver cuál de ellas acabará por abrirse camino en nuestros hogares. Referencias Cuello GJ (2008) Structure factor determination of amorphous materials by neutron diffraction. Journal of Physics: Condensed Matter 20: 244109. doi: 10.1088/0953-8984/20/24/244109 Kawasaki M et al. (1999) Ionic conductivity of Agx(GeSe3)1−x (0≤x≤0.571) glasses. Solid State Ionics 123: 259-269. Kozicki MN, Park M, Mitkova M (2005) A low power non-volatile switching element based on copper-tungsten oxide solid electrolyte. IEEE Transactions on Nanotechnology 4: 331-338. doi: 10.1109/TNANO.2005.846936 Piarristeguy AA, Cuello GJ, Yot PG, Ribes M, and Pradel A (2008) Neutron thermodiffraction study of the crystallization of Ag-Ge-Se glasses: Evidence of a new phase. Journal of Physics: Condensed Matter 20 (15): 155106. doi: 10.1088/0953-8984/20/15/155106 Ureña MA et al. (2005) Ionic conductivity (Ag+) in AgGeSe glasses. Solid State Ionics 176: 505-512. Recursos en la red w1 – Para conocer más sobre el ILL, ver: www.ill.fr Recursos Para leer otros artículos sobre el uso de rayos de neutrones en el ILL y la explicación de la difracción de neutrones con mayor detalle, ver:
Investigación sobre la aplicación de las PMCs a dispositivos de memoria se hace en IBM y Sony y por Michael Kozicki, un investigador de la universidad estatal de Arizona, USA. Ver: www.engineering.asu.edu/people/57492 Si le gustó leer este artículo, eche un vistazo a otros artículos sobre Química publicados en Science in School. Ver: www.scienceinschool.org/chemistry Gabriel Cuello es un físico que trabaja como investigador en el ILL, donde un reactor de flujo alto, destinado a la investigación, proporciona rayos de neutrones para el estudio de la materia condensada. Es el responsable del difractómetro de neutrones de uso específico para sistemas líquidos y amorfos. Su investigación se centra en la caracterización de la estructura de los materiales no cristalinos, como los vidrios. Eso incluye también el estudio del orden de los iones, a pequeña escala, en líquidos o nanopartículas, con aplicaciones a la predicción del destino de los contaminates en el medio ambiente. Opinión Este artículo será de interés para todos aquellos que usan y valoran las tecnologías de vanguardia; el desarrollo de las células de metalización programable ilustra los elementos de colaboración entre nanotecnologías, química, física y ciencia de los materiales. Muestra también el paso de la investigación a su potencial comercial.
Marie Walsh, Irlanda
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